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De la adversidad afloró el lado más humano

De la adversidad afloró el lado más humano (3)

Zozobra, incertidumbre y aflicción por perderlo todo, fue lo que vivió el departamento de Córdoba en los últimos días luego de las luvias que provocaron inundaciones, nunca vistas.

En esta emergencia muchas personas pararon sus actividades cotidianas, algunas se alojaron en albergues temporales esperando volver a su casa, y otras dejaron atrás y para siempre el que había sido su domicilio por años.

Pero en esta coyuntura hay algunos que no paramos, aquellos como yo y mis compañeros de la Unidad Técnica Territorial 3, quienes trazamos la ruta para llegar a los lugares más afectados. No podemos ocultar que muchos teníamos la mente puesta en nuestro hogar y en nuestras familias, pero también la firme convicción de que, en medio de esta situación, trabajar por los campesinos cordobeses merecía la mayor atención.

Esos campesinos que perdieron todo lo que habían construido con dedicación toda su vida. Nuestra tarea no era fácil, había que devolverles, aunque fuera a retazos, la esperanza, la confianza y las ganas de empezar de nuevo.

En consecuencia, el equipo de la Agencia de Desarrollo Rural llegó hasta los puntos más afectados, que a su vez se encuentran inmersos en la vasta ruralidad cordobesa. Allí identificábamos a los campesinos que requerían ayuda inmediata y eso hicimos; llegamos en tiempo récord a entregarlas.

Fueron más de mil canastas alimentarias distribuidas en municipios como Tierralta, Canalete, San Pelayo y Montería, en este último pudimos documentar con mayor crudeza lo que dejó la emergencia.

“Estos días en Córdoba han sido intensos, retadores y profundamente humanos. No ha sido solo una labor institucional; ha sido una experiencia de compromiso real con nuestra gente. Hemos llevado ayudas humanitarias, pero más allá de los insumos, llevamos presencia, respaldo y esperanza. Estar allí en los lugares más apartados, donde muchas veces el Estado no llega, reafirma el propósito de nuestro trabajo y la razón de ser de la Agencia de Desarrollo Rural”, expresó William Pineda, contratista de la entidad.

Del mismo modo, vale la pena destacar el liderazgo ejercido por César Pachón, presidente de la Agencia de Desarrollo Rural, en medio de esta coyuntura. Tanto él como la vicepresidenta de Proyectos, Eliana Zambrano, han demostrado que el verdadero liderazgo no se proclama, se ejerce. Es el de quienes son capaces de meterse al barro sin importar las condiciones y, con su ejemplo, transmitir a sus equipos el mensaje correcto.

Esta ha sido una experiencia enriquecedora tanto en lo profesional como en el ámbito personal para cada uno de nosotros. Nos recordó una vez más que la vida es inconstante, que no estamos preparados para todos los cambios, pero que en medio de la angustia aflora lo que somos; nuestra calidad humana y la solidaridad.

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